Cuando hablamos de financiamiento a la eficiencia energética, nos referimos a una gran oportunidad para tener los beneficios económicos y operativos que implica una modernización de equipo, además de contribuir a tener un mejor planeta y desarrollar operaciones sustentables ambientalmente.

El financiamiento a la eficiencia energética se sustenta en un gran pilar: los proyectos son autofinanciables. ¿A que nos referimos con esto? Cada proyecto que genera ahorros en energía implica ahorros monetarios que permiten generar los ingresos suficientes a las empresas para pagar el financiamiento. El beneficio no se queda ahí, ya que una vez que se amortiza la inversión del equipo energético, los ahorros serán en su totalidad para beneficiar los estados de resultados de la empresa y generar proyectos con una tasa interna de retorno muy interesante.

Desde luego uno de los grandes retos es tener instrumentos de medición y comprobación de que este ahorro se está generando, de lo contrario la eficiencia energética se puede convertir solamente en una anécdota y en muchos casos una mala experiencia. Los proveedores que ejecutan estos proyectos deben de estar en capacidad de demostrar sus ahorros una vez que se implementó el proyecto y no solo como un ejercicio teórico presentado en la propuesta de servicios. Por otro lado, los empresarios deben de exigir a los proveedores el cumplimiento de la generación de estos ahorros.

Existen diferentes mecanismos para financiar los programas de eficiencia energética. Desde modelos tradicionales de crédito bancario o arrendamiento hasta modelos más especializados como son las ESCO´s (Energy Service Companies por sus siglas en inglés) en donde estas empresas ofrecen diagnosticar el consumo energético, ejecutar la implementación, garantizar el ahorro y financiar el proyecto.

Un esquema innovador es el desarrollo de un seguro de ahorro energético que garantiza el pago del comprometido establecido por un proveedor de tecnología al empresario que desea emprender esfuerzos de eficiencia energética. Este esquema se conoce como ESI (energy savings insurance) y ha sido impulsado por el BID en conjunto con bancas de desarrollo en Latinoamérica.

En materia de financiamiento, ya sea para proyectos de eficiencia energética o de cualquier otra índole, es preferible usar dinero de terceros que asignar el propio capital, la tasa interna de retorno se mejorará. Esto desde luego en condiciones de tasa de interés y plazo que sean razonables al proyecto.

En conclusión, el dinero está disponible por diversas instituciones de financiamiento nacionales e internacionales. Lo importante es poder estructurar proyectos en donde el ahorro energético sea una realidad al poderse medir, el proveedor garantice el ahorro y con ello mejorar la operación de las empresas. Es imprescindible tener capacidad de traducir este ahorro a unidades monetarias y de toneladas de CO2 evitadas al ambiente que evidencien los beneficios de estos proyectos.

Ing. Adalberto Padilla
El Ing. Padilla actualmente es consultor
para el BID en materia de eficiencia
energética y finanzas climáticas.
Asimismo coordina la comisión de
financiamiento de la AMENEER.

apadilla.energia@gmail.com.mx

 

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