Los proyectos de eficiencia energética suelen ser conceptualmente fáciles de entender, pero en la práctica pueden tener retos para su adecuada instrumentación. Existen oportunidades de eficiencia energética en todos los sectores, desde industrias y grandes edificaciones hasta pequeñas empresas y residencias.

Esta práctica es muy versátil permitiendo siempre encontrar un equilibrio entre complejidad, inversión e impacto deseado, no obstante, no plantearse adecuadamente o de una manera parcial puede complicar la instrumentación de los proyectos de eficiencia energética.

Con base en lo comentado en el párrafo anterior, los responsables de identificar; seleccionar e instrumentar estos proyectos deben soportarse en tres pilares para justificar y diseñar sus iniciativas.

 

El primer pilar se refiere a internalizar el uso de energía.  Es muy aconsejable que antes de emprender cualquier proyecto en esta materia, los usuarios de la energía comprendan como es aprovechada la energía en sus instalaciones y procesos, así como el grado de eficiencia que tienen sus principales equipos consumidores de energía. Con esta claridad se podrán seleccionar cuales son los proyectos de mayor importancia con base en el contexto y prioridades de la empresa.

Algunas herramientas para este pilar son los diagnósticos y auditorías energéticas que permiten dar claridad en el uso y consumo de la energía en la empresa. Por otra parte, la tecnología de información ha permitido que existan sistemas de monitoreo continuo de la energía, que son herramientas para conocer lo que pasa minuto a minuto en diferentes niveles de detalle. Asimismo se cuenta con la aplicación cada vez más frecuente de conceptos como son los sistemas de gestión y algunas normas que los sustentan, como es el caso de ISO 50001.

El segundo pilar es la capacidad de medición. La eficiencia energética debe cuantificarse para ser demostrable. Usualmente las promesas de ahorro no están bien fundamentadas terminando en grandes decepciones. En cada caso se deberá tener la capacidad de medir la situación actual de la empresa o de sus instalaciones (normalmente conocida como línea base) y posteriormente de medir los resultados de eficiencia proporcionados por las medidas de ahorro de energía aplicadas.

La aplicación de MR&V es una práctica habitualmente desconocida. Se refiere a los protocolos de medida, reporte y verificación. Es una herramienta adecuada para este pilar, brindando un lenguaje en donde todos los participantes, tanto de formación técnica como financiera, tengan un lenguaje y estructura común para poder entender y evaluar las oportunidades de ahorro de energía y eficiencia.

El tercer pilar se orienta a identificar proyectos que sean autofinanciables por los ahorros. Una de las premisas de la eficiencia energética es su capacidad de generar ahorros que motiven a los tomadores de decisiones a considerar un proyecto como viable. El capital destinado al proyecto debe cubrirse por la eficiencia obtenida que a su vez generará un beneficio económico durante la vida útil del proyecto y que amortizará la inversión.

Existen diferentes alternativas financieras que permiten dar certeza a las inversiones en Eficiencia Energética, como es el caso de las empresas ESCO de las que ya se ha hablado anteriormente o esquemas de ahorros garantizados que permiten a la organización asegurar que su proveedor de tecnología ejecutará un proyecto asegurando este ahorro energético.

Tener estos tres pilares claros al momento de formular los proyectos incrementa la probabilidad de tener proyectos de eficiencia energética exitosos.

 

Ing. Adalberto Padilla: El Ing. Padilla actualmente es consultor para el BID en materia de eficiencia energética y finanzas climáticas. Asimismo coordina la comisión de financiamiento de la AMENEER.

apadilla.energia@gmail.com.mx